Marcos Mundstock

Marcos Mundstock Finkelstein nació en Santa Fe el 25 de mayo de 1942.

Junto con Daniel Rabinovich es, sin duda, el luthier más popular y recordado por el público. Apenas si toca algún instrumento informal y ninguno formal, y al no ser músico, no compone. En cambio, es autor de muchas de las letras del grupo, en especial de las que se refieren a Johann Sebastian Mastropiero, personaje central del conjunto; de hecho, fue Marcos quien lo creó, a medias con Gerardo Masana.

En los espectáculos se encarga de leer las introducciones de las obras; es clásica la reacción hilarante que suscita la primera mención a Mastropiero en cada representación. Es muy buen actor; se entendía en escena especialmente bien con Daniel Rabinovich, por lo que son abundantes las obras que se basan en todo o en parte en diálogos disparatados entre ellos, ya solo a base de textos hablados o con canciones intercaladas. También posee una hermosa voz de bajo que se luce en muchas obras; en realidad, lo justo sería decir que Marcos es un intérprete sublime del instrumento de su voz, ya sea hablando o cantando.

Cuando en 1961 leyó en público por primera vez la biografía de Mastropiero -un personaje que había creado para entretener a amigos y conocidos del coro de la facultad de Ingeniería- Mundstock no sospechaba que estaba iniciando un ritual que se repetiría durante más de cincuenta años en los escenarios de catorce países.

Había llegado a Buenos Aires a los siete años desde Santa Fe, ciudad en la que sus padres, inmigrantes de la Galitzia polaca, se habían establecido. “Mis padres hablaban en yidish y yo fui varios años a un colegio yidish, el I. L. Peretz de la calle Boulogne Sur Mer. Allí, aparte de las clases, tuve varias hermosas experiencias como actor infantil. A mi papá, que era relojero, le encantaba escuchar los programas de radio de la colectividad italiana. Así conocí a tenores famosos, como Beniamino Gigli y Tito Schipa”, dice. “Escuchábamos canciones napolitanas, arias de ópera y también cantantes litúrgicos judíos que tenían voces maravillosas.”

Al terminar el colegio secundario en Buenos Aires, comenzó la carrera de Ingeniería (que abandonaría en tercer año) y estudió locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). Simultáneamente, ingresó al coro de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los futuros integrantes de Les Luthiers.

Tras obtener su carnet de locutor, trabajó un tiempo en Radio Municipal. Tras el golpe militar de Onganía en 1966, se quedó sin trabajo. Al cobrar los meses que le adeudaban, se compró un piano y comenzó a tomar clases. Poco después descubrió que no tenía la constancia y la paciencia necesarias para el piano; decidió entonces seguir sólo con sus clases de canto.

El 2 de octubre de 1967, día del debut de Les Luthiers, se dio el gusto de imitar a los cantantes líricos que había admirado de chico al intepretar una versión libre de Mattinata, de Leoncavallo. De allí en más, intervendría en las parodias operísticas del conjunto. En Les Luthiers pudo canalizar también su vocación por la escritura y el humor. Durante los primeros años del grupo escribió casi íntegramente los libretos de los espectáculos, y hasta el día de hoy las letras de muchas canciones y las historias de Johann Sebastian Mastropiero. Como instrumentista ha tocado el gom-horn, una especie de trompeta hecha con una manguera y un embudo que intervino en varias obras musicales de Les Luthiers y en el hilarante y absurdo Recitado Gauchesco.

Paralelamente a Les Luthiers, trabajó como locutor de radio y comerciales de televisión y también de redactor publicitario. En 1974 hizo la voz en off de la película Quebracho, de Ricardo Wullicher.

En los años 90 apareció en televisión; interpretó a Dios y al Diablo en varios programas del cómico Tato Bores y realizó una recordada serie de películas publicitarias para el diario La Nación.

Entre 2003 y 2005 participó como actor en cuatro películas: Roma, No sos vos, soy yo, Cama adentro, y Torrente III. También interpretó a un grotesco criminal internacional en el programa televisivo Mosca & Smith. En 2011 intervino en Mi Primera Boda de Ariel Winograd junto con Daniel Rabinovich, donde ambos representaban un gracioso dúo de cura y rabino.

En 2019 coprotagonizó la película El cuento de las comadrejas, de Juan José Campanella. En los primeros meses del año le fue diagnosticado un tumor cerebral, y comenzó tratamiento médico, alejándose en un principio de los escenarios, aunque en mayo realizó parciales apariciones en escena, si bien en silla de ruedas, pues el movimiento de una pierna está comprometido por el tumor mencionado; Roberto Antier, entonces, pasó a sustituirlo durante este tiempo.